Más allá de la seguridad alimentaria
- Dr. Marianella Herrera
- 26 abr
- 2 min de lectura
La Prof. Herrera, del Departamento de Nutrición y Salud, explica las dimensiones sociales y globales de la seguridad alimentaria
Hablar de seguridad alimentaria cada vez cobra mayor importancia. El mundo complejo en el que vivimos lo requiere. El concepto multidimensional de la Seguridad Alimentaria implementado por la FAO (Organization of the United Nations for Food and Agriculture) desde 1996, incluye tres pilares fundamentales: 1) disponibilidad, en tanto que es necesario que existan alimentos para consumir; 2) acceso, porque necesitamos no solo que los alimentos estén disponibles, sino que podamos acceder económicamente a ellos; 3)-bio-utilización, porque
necesitamos los servicios públicos: agua, electricidad o gas para conservarlos, cocinarlos y utilizarlos debidamente; y 4) la estabilidad de los tres anteriores.
Para poder consumir alimentos, necesitamos tenerlos, conservarlos y procesarlos adecuadamente y hacer de esos alimentos una manera de nutrir nuestro cuerpo, pero también recordar que los alimentos, a través del acto de comer, tienen otras funciones para los humanos. Comer permite socializar, celebrar, marcar simbolismos y expresar identidad, de tal manera que no comer apropiadamente produce alteraciones no
solo biológicas y corporales, sino también en el entorno social de las personas.
Un aspecto importante es entender que quien vive en inseguridad alimentaria vive con ansiedad y estrés al no saber cómo va a alimentarse, y esto genera cierta inestabilidad psicológica en las familias que enfrentan esta situación.

La seguridad alimentaria también implica comprender que los sistemas que garantizan nuestra alimentación están interconectados con factores ambientales, económicos y políticos. El cambio climático, los conflictos armados, las crisis económicas y las migraciones masivas afectan directamente la producción y distribución de alimentos, generando tensiones que repercuten en la vida cotidiana de millones de personas. Por
eso, pensar en seguridad alimentaria no es solo hablar de comida, sino de resiliencia, de políticas públicas sostenibles y de la responsabilidad colectiva de proteger los recursos que permiten que cada persona, sin excepción, pueda ejercer su derecho a una alimentación adecuada. Construir sociedades más justas y estables pasa necesariamente por asegurar que todos tengan acceso a alimentos seguros, nutritivos y culturalmente apropiados.
El mundo en el que vivimos es complejo; cada vez más vemos eventos que nos preocupan, que nos llevan a pensar qué es lo próximo que va a pasar. Ciertamente, estamos llenos de retos y desafíos por todas partes, y lo mejor que podemos hacer es reconocer los problemas para comenzar a buscar las mejores soluciones, dentro de una cultura de paz, inclusión y bienestar para todos.







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