De FSU a Fulbright: un camino de perseverancia
- Jesus Ruelas Garcia
- 26 abr
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Actualizado: 26 abr
Siete años, dos intentos y una misión educativa que cruza fronteras

7 años de camino, 2 continentes y 2 intentos fueron lo que tuve que superar para ganar una de las becas más selectivas y prestigiosas de los Estados Unidos: la beca Fulbright. Después de graduarme de FSU en 2019, recorrí diferentes puestos de trabajo y voluntariados por EE.UU. y otras partes del mundo, siempre con la idea de que la educación es una de las claves que puede cambiar la vida de migrantes y refugiados (algo que entendí desde una edad temprana por la historia de mis propios padres).
Yo ayudaba a los migrantes en Texas, aconsejaba a los estudiantes hispanohablantes en las escuelas de Marlboro y Framingham en cómo navegar aplicaciones universitarias, y actualmente soy instructor de idiomas en Corea.
Apliqué a Fulbright dos veces, y en este segundo intento, después de casi 6 meses preparando mi aplicación y 6 meses más de espera entre rondas, finalmente fui seleccionado. Este año hubo 34 candidatos compitiendo por un solo puesto para Fulbright USAL-MGIS, y aunque muchos venían de universidades Ivy League con muchos más recursos, yo no me rendí y seguí adelante, incluso sabiendo que tenía menos del 3% de probabilidad de ganar.

Este es uno de los logros más importantes de mi vida, pero también espero inspirar a otros estudiantes. Estas oportunidades no solo son para estudiantes de universidades de élite, sino para cualquier estudiante con una voz auténtica y con pasión por su misión personal.







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