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Bilingüismo, identidad y escuela pública: reflexiones desde el aula

  • Foto del escritor: Florencia Monzón Cabral
    Florencia Monzón Cabral
  • 26 abr
  • 4 min de lectura

Actualizado: 26 abr

Stephanie Valencia, maestra de español en Walsh Middle School, reflexiona sobre identidad docente, diversidad lingüística y los desafíos del bilingüismo en la escuela pública.


Stephanie Valencia posa en el aula de su antigua escuela pública, Beebe School, en Massachussetts. Imagen cortesía de la autora.
Stephanie Valencia posa en el aula de su antigua escuela pública, Beebe School, en Massachussetts. Imagen cortesía de la autora.

En muchas escuelas públicas de Estados Unidos el bilingüismo se presenta como un valor educativo, pero en las aulas, la realidad suele ser más compleja. Stephanie Valencia lo sabe bien. Nacida en Colombia, hoy enseña en una escuela pública de Framingham mientras continúa construyendo su camino académico en Estados Unidos. Su trayectoria en distintos sistemas educativos le ha permitido observar cómo el bilingüismo, la identidad docente y la diversidad cultural se viven dentro de las escuelas.


Flor (F): Muchas escuelas en Estados Unidos promueven el bilingüismo como un valor educativo. ¿Qué tan presente se encuentra en la práctica cotidiana?

Stephanie (S): En teoría se habla de la importancia de reconocer la diversidad cultural y lingüística, pero muchas prácticas sobre el bilingüismo no van más allá del discurso. Hablo desde la perspectiva de Massachusetts. La mayoría de docentes que enseñan ciencias, matemáticas o artes no hablan otro idioma que les permita apoyar a estudiantes que tienen el inglés como segunda lengua. No siempre cuentan con las herramientas para hacerlo.


F: ¿Cómo influye tu identidad bilingüe en tu manera de enseñar?

S: Hay dos caras de la moneda y depende de la escuela o el distrito. Sentí que debía trabajar con comunidades latinas/hispanas porque quería enseñar a personas más vulnerables y creía que podía identificarme mejor con ellos. Me di cuenta de lo difícil que es: son estudiantes con desafíos sociales y con bajos recursos, y aunque podía comunicarme en español, necesitaba más herramientas pedagógicas para llegar a ellos. En otros distritos, no encajo con el manejo de clase por las diferencias culturales. Soy bilingüe y puedo enseñar español, pero muchas veces no logro generar la misma conexión cuando la interacción es en inglés.


F: ¿Sentís que enseñar desde una experiencia transnacional te da otra perspectiva?

S: Completamente. Aunque me he adaptado más a este país, sigo cuestionando diferentes aspectos: desde proveer útiles escolares hasta el hecho de que aquí los estudiantes no repiten grado. Esto me ha hecho replantearme lo que creía que la educación debería ser.


F: En comunidades donde se habla español en casa, ¿se integra ese idioma o se lo trata como secundario?

S: Cuando trabajé en una escuela donde el 89% de los estudiantes eran hispanos/latinos, noté un problema: no estaban aprendiendo inglés. La mayoría de personas en puestos de poder hablan inglés y es requisito para acceder a mejores oportunidades laborales. Aunque se habla de contratar personal bilingüe, no siempre se reconoce lo difícil que es para quienes no dominan el inglés acceder a un trabajo estable. Dependiendo del staff, los estudiantes pueden estar en entornos donde el español se prohíbe o donde no necesitan usar el inglés. Es fundamental encontrar un balance.


F: ¿Cómo se vive la falta de docentes bilingües? S: Muchas veces las escuelas deben contratar personas que no cumplen con todos los requisitos. Para enseñar se necesita una licencia que implica aprobar el “MTEL”, aunque existe una licencia de emergencia. En algunos casos se dejan de exigir requisitos para cubrir vacantes. He visto estudiantes que han tenido hasta tres o cuatro docentes en un mismo año.


F: ¿Qué aporta tu trayectoria internacional al aula?

S: Muchas veces hablamos de “la cultura latina” como si fuera una sola, cuando en realidad generaliza realidades diversas y puede reforzar estereotipos. Mi experiencia personal me permite mostrarles a mis estudiantes esa diversidad y aclarar que mi perspectiva es personal.


F: ¿Cuándo tu identidad latina es fortaleza y cuándo expectativa?

S: En el idioma es una ventaja, ya que soy una docente nativa enseñando español, pero también genera la expectativa de que soy mejor docente, cuando no tiene por qué ser el caso, ya que ser hablante nativo de una lengua no garantiza necesariamente contar con las herramientas pedagógicas ni didácticas necesarias para enseñarla de manera efectiva. La enseñanza de una lengua requiere formación específica, conocimiento de metodologías y comprensión de los procesos de adquisición del lenguaje. Es más fácil entender las estructuras del inglés porque lo aprendí como segunda lengua. Aunque cumpla con el perfil, todavía debo aprender aspectos del sistema educativo además de mantener una constancia en el desarrollo profesional, y cómo comunicarme adecuadamente con mis estudiantes en un idioma que no es el mío.


F: ¿Cómo sería una escuela preparada para comunidades bilingües?

S: Empezaría por contratar personas que hablen diferentes idiomas, especialmente en puestos de poder, para demostrar interés en que los estudiantes mantengan su primera lengua mientras aprenden inglés. Sin embargo, esto requiere recursos y compromiso. La educación se enfrenta a limitaciones presupuestarias y los recursos no siempre se destinan a lo más necesario.


La experiencia de Stephanie Valencia muestra que el bilingüismo en la escuela pública no es solo una cuestión de idioma, sino de recursos, formación docente y comprensión cultural. Avanzar hacia una educación inclusiva implica reconocer las lenguas y culturas presentes en las aulas y encontrar formas efectivas de integrarlas en la práctica.

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